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Economía para emprendedores (Parte 1)

  • Foto del escritor: CRISTIAN HERNANDEZ TORO
    CRISTIAN HERNANDEZ TORO
  • 2 ene
  • 11 Min. de lectura

Actualizado: 2 ene


IPC, inflación, tasas de interés y el “termostato” del banco central


Guía práctica (PyME de comercio / emprendimiento transversal)


Hay días en que emprender se siente así:

Abres tu negocio, revisas mensajes, y llega una lista nueva de precios. Algunos productos subieron “lo normal”. Otros se mantuvieron. Y un par pegaron un salto que te desordena el margen. No es la primera vez: tu caja se siente más sensible, reponer inventario cuesta más, y cada ajuste de precios parece una decisión delicada.

Ese mismo día, entre titulares y conversaciones, aparecen dos frases que se repiten en cualquier país:


  • “Subió el IPC”.

  • “El banco central movió la tasa”.


Y tú, con operación encima, te preguntas lo razonable:


  • ¿El IPC me obliga a subir precios?

  • ¿Inflación es lo mismo que “mis proveedores suben”?

  • ¿Qué tiene que ver la tasa con mi negocio si yo vendo productos y necesito caja?

  • ¿Cómo decido sin caer en la improvisación?


Este artículo es una respuesta práctica. Economía para emprendedores no es adivinación: es aprender a leer señales para tomar mejores decisiones en precios, inventario y caja.


1) La economía entra a tu negocio aunque no la invites


Si tu emprendimiento vende productos (comercio), tu realidad suele estar gobernada por tres fuerzas:


1) Costo de reposición. Lo que cuesta volver a comprar lo que vendes.

2) Poder de compra del cliente. Cuánto puede (y quiere) gastar tu mercado.

3) Costo del dinero. Lo caro o barato que es financiar inventario, pagar costos fijos y sostener operación.


Cuando el contexto cambia, estas tres cosas se mueven. Y cuando se mueven, aparecen errores comunes:


  • Ajustar precios tarde (regalas margen sin darte cuenta).

  • Ajustar precios agresivo (pierdes volumen y confianza).

  • Stockear por ansiedad (te quedas sin caja).

  • Quedarte sin flexibilidad cuando el crédito se endurece (te aprietas justo en el ajuste).


Cierre de sección: la economía no decide por ti, pero sí cambia el tablero. Tu trabajo es jugar mejor con las reglas del tablero real, no con las de hace seis meses.


2) IPC: el termómetro que todos citan (y que muchos usan mal)


2.1 Qué es el IPC (en simple)


El IPC (Índice de Precios al Consumidor) intenta medir cómo cambia el precio de una canasta representativa de bienes y servicios consumidos por los hogares. Dicho directo: es una forma de estimar cuánto se encarece el costo de vida promedio.

Es útil porque resume tendencia. Pero hay una trampa mental frecuente:


Confundir “termómetro” con “instrucción”.


El IPC no es un botón que te diga cuánto subir precios mañana. Es un indicador del contexto.


2.2 Qué NO es el IPC (y por qué esto importa para tu PyME)


Tu negocio no compra “la canasta del hogar”. Tu negocio tiene una estructura propia:


  • productos específicos

  • logística

  • comisiones/plataformas (si vendes online)

  • arriendo y servicios

  • sueldos

  • costos financieros (aunque sea por atrasos, cuotas o líneas)


Entonces, puede pasar que:


  • el IPC suba “poco”, pero tu reposición suba “mucho”, o

  • el IPC suba, pero tu mercado esté tan sensible al precio que no puedas trasladar todo.


2.3 Por qué el IPC tiene limitaciones


Medir “costo de vida” no es trivial. Hay discusiones y evidencia sobre sesgos del IPC relacionados con:


  • sustitución (la gente cambia productos cuando suben precios),

  • cambios de calidad,

  • nuevos productos,

  • y la diferencia entre “precio observado” y “costo de vida real” (Moulton, 1996; Boskin et al., 1998; Hausman, 2003).


Esto no invalida el IPC. Solo te obliga a usarlo con criterio: como tendencia macro, no como cálculo exacto para tu precio.


2.4 Tu ventaja como emprendedor: construir un “mini-IPC” del negocio

La herramienta más simple y poderosa para un negocio de comercio es un índice interno: tu mini-IPC.


Paso 1: elige 10 a 20 ítems clave. No elijas “todo”. Elige lo que explique la mayor parte de tu realidad:


  • top productos por rotación

  • top productos por margen

  • insumos de empaque

  • logística/envíos

  • comisiones (si aplica)

  • arriendo

  • servicios

  • masa salarial (una cifra mensual)


Paso 2: registra precio de reposición (semanal o quincenal)


  • precio anterior

  • precio nuevo

  • variación %

  • proveedor

  • nota corta (stock, oferta, tipo de cambio, temporada, etc.)


Paso 3: mira patrón, no anécdotaLa economía del emprendedor no se construye con “me subió X una vez”, sino con:


  • qué sube seguido

  • qué sube en “saltos”

  • qué se mantiene estable

  • qué depende de un solo proveedor (riesgo)


Cierre de sección: el IPC te da contexto. Tu mini-IPC te da control. Y con control, tu pricing deja de ser reacción.


3) Inflación: cuando el problema deja de ser puntual


3.1 “Subió este producto” vs “hay inflación”


En comercio, subidas puntuales pasan todo el tiempo: quiebres, temporadas, ajustes de proveedor, cambios logísticos. Eso puede ser molesto, pero no necesariamente es “inflación” como fenómeno.


La inflación es más bien:

  • aumento amplio de precios, y

  • con persistencia (no solo un mes raro).


¿Por qué esta diferencia te importa?

Porque tus decisiones cambian según el diagnóstico:

  • Si es un shock puntual, actúas por categoría/proveedor.

  • Si es inflación persistente, necesitas sistema (pricing por bandas, revisión periódica, control de inventario y caja).


3.2 Por qué la inflación se vuelve “pegajosa”


Hay un motivo por el que la inflación se siente como algo que “se pega” y cuesta despegar: existe inercia en cómo se ajustan precios, salarios, contratos y expectativas.

La investigación sobre dinámica inflacionaria muestra que la inflación se explica por componentes que se mueven con expectativas y por componentes más inerciales (Galí & Gertler, 1999). Además, hay una idea muy intuitiva: no todos actualizan información al mismo tiempo. Modelos de “información pegajosa” capturan justamente eso: muchas decisiones se toman usando información que se actualiza con rezago (Mankiw & Reis, 2002).

Traducción al día a día:


  • tus proveedores pueden ajustar “por calendario”

  • tus clientes tardan en cambiar hábitos

  • tu negocio absorbe un tiempo… y luego ajusta

  • el mercado se mueve a distintas velocidades


3.3 El error típico del emprendedor: reaccionar con “todo o nada”


Cuando se instala la sensación de inflación, muchos negocios entran en modo extremo:


  • Extremo A: “Subo todo rápido para protegerme”.

  • Extremo B: “No subo nada para no perder clientes”.


Ambos extremos suelen salir caro.

La salida no es magia. Es método:

  • medir reposición (mini-IPC)

  • segmentar productos

  • ajustar con bandas y calendario

  • monitorear volumen + margen total


Cierre de sección: la inflación no exige pánico; exige disciplina operativa.


4) Tasas de interés: el “termostato” del banco central (y por qué te afecta)


4.1 La idea simple: la tasa es el precio del dinero


La tasa de interés es el “precio” de financiar hoy en vez de mañana. Si sube, endeudarse se encarece; si baja, se abarata.

Los bancos centrales usan la tasa como una herramienta para influir en inflación y actividad. Un marco conocido de las últimas décadas es el de metas de inflación, que busca alinear expectativas y decisiones alrededor de un objetivo explícito (Bernanke & Mishkin, 1997).


4.2 “Pero yo no pido créditos”


Aunque no pidas crédito, la tasa te llega por varias vías:


  • Clientes: con tasas altas, el consumo financiado se encarece; la gente se vuelve más selectiva.

  • Competencia: algunos negocios se aprietan, liquidan inventario, y cambian el mapa de precios.

  • Proveedores: si se financian más caro, parte del costo puede trasladarse a precios.

  • Tu operación: inventario inmovilizado pesa más; cualquier línea o facilidad se vuelve más costosa o más estricta.


En comercio, esto es importante: inventario = dinero quieto. Con tasas altas, el dinero quieto “cuesta más” (aunque no lo veas en una factura).


4.3 Por qué la tasa suele subir cuando hay presión inflacionaria


Sin entrar a fórmulas, existe la intuición (y modelos) de que, si sube la inflación o la economía se recalienta, la autoridad monetaria tiende a subir la tasa. Un ejemplo clásico que se cita mucho en economía aplicada es la regla de Taylor (Taylor, 1993). Y existe evidencia y teoría sobre cómo reglas de política monetaria se asocian con estabilidad macro (Clarida et al., 2000).


La frase que te sirve como emprendedor es esta:


Tasa alta suele significar: “están tratando de enfriar presiones”.


4.4 El detalle que más confunde: los efectos tardan


La tasa no opera como interruptor. Sus efectos llegan con rezago: la demanda se ajusta gradualmente y las decisiones se recalibran a distintas velocidades. Esta idea de ajustes escalonados también está relacionada con cómo la información se incorpora de manera no instantánea (Mankiw & Reis, 2002).


Traducción práctica:


  • puede que hoy vendas “normal”… y en 1–3 meses notes el enfriamiento

  • puede que tus costos sigan subiendo aunque “ya subieron la tasa”

  • tu caja debe resistir el período de transición, no solo el titular


Cierre de sección: la tasa es un termostato. No la controlas, pero sí puedes preparar tu negocio para no sufrir el cambio de temperatura.


5) Expectativas: la variable invisible que vuelve reales los cambios


En la calle, las expectativas suenan como frases simples:


  • “Mejor compro hoy antes de que suba.”

  • “Mejor espero; quizás baja.”

  • “Se viene difícil, cuidemos caja.”

  • “Ajustemos por si acaso.”


Cuando muchas personas actúan “por si acaso”, la economía cambia de verdad: se mueve la demanda, se mueven precios, se mueven decisiones de inversión.


Por eso, el marco de metas de inflación no es solo “subir o bajar tasas”: también es comunicar y sostener credibilidad para influir en expectativas (Bernanke & Mishkin, 1997).

Para ti, emprendedor, esto se resume así:


No puedes controlar lo que la gente cree del futuro, pero sí puedes evitar que tu negocio decida desde la ansiedad.


Cierre de sección: en entornos inciertos, el mejor antídoto no es la intuición; es el sistema.


6) Kit de decisiones (sin adivinar): precios, inventario y caja


Aquí está la parte accionable. No teoría: decisiones que bajan el riesgo operativo.


6.1 Precios: deja el “a ojo” y pasa a un método por bandas


En comercio, la mayoría de errores de pricing vienen de dos hábitos:


  • ajustar tarde

  • ajustar parejo


Idea clave: no todos los productos cumplen el mismo rol.


En un negocio típico de comercio tienes:


  • productos “imán” (atraen tráfico, comparables, sensibles a precio)

  • productos “rentabilidad” (aportan margen real)

  • productos “complemento” (suben ticket, mejoran contribución sin ser el gancho)


Método por bandas (simple):


  1. Calcula un costo de reposición real (tu mini-IPC te ayuda).

  2. Define margen mínimo por tipo de producto.

  3. Ajusta con gatillos, no con impulsos.


Ejemplo de gatillos (ajústalos a tu realidad):


  • Si reposición sube 3%–5% acumulado → revisar precios de esa categoría.

  • Si reposición sube 8%–10% acumulado → ajustar primero productos rentabilidad y complementos.

  • Si reposición sube fuerte en productos imán → ajustar con cuidado:

    • reduce descuento/promos

    • mejora propuesta de valor (pack, servicio, garantía, conveniencia)

    • revisa formatos sin destruir confianza


Regla de oro: no mires solo “precio”. Mira margen total (margen por unidad × unidades vendidas).


Cierre de sección: un buen pricing no “acierta el número perfecto”; un buen pricing se corrige rápido sin destruir volumen.


6.2 Promociones: no regales margen por ansiedad


En entornos inflacionarios, muchas PyMEs usan promociones para sostener demanda. Bien usadas, funcionan. Mal usadas, te dejan con “ventas” pero sin margen.

Antes de lanzar una promo, hazte estas preguntas:


  • ¿La promo empuja productos con margen real o solo volumen?

  • ¿Tu costo de reposición está estable o subiendo?

  • ¿La promo tiene fecha clara de término?

  • ¿Mides efecto en margen total, no solo en ventas?


Tip práctico: si tu reposición está subiendo, a veces la mejor “promo” no es descuento, sino:

  • packs inteligentes

  • envío/entrega mejorada

  • beneficios por lealtad

  • bundles que muevan inventario lento sin tocar tu producto estrella


Cierre de sección: promoción sin medición es ruido. Promoción con medición es estrategia.


6.3 Inventario: evita el “me stockeo todo” vs “compro al límite”


Cuando suben precios, aparece la tentación de stockear “por si acaso”. A veces es correcto. A veces te deja sin caja.


Stockear más puede tener sentido si:

  • el producto rota rápido

  • no se vuelve obsoleto

  • hay historial de alzas frecuentes

  • tu caja aguanta sin estrés


Stockear más NO tiene sentido si:

  • no tienes claridad de demanda

  • el producto puede quedar pasado de moda/temporada

  • hay riesgo de quiebre de caja

  • el proveedor repone bien y estable


Una regla muy útil en comercio:


  • protege inventario en lo crítico (lo que vende y lo que deja margen)

  • reduce inventario en lo incierto (lo que rota lento o es volátil en demanda)


Cierre de sección: el inventario equivocado es más peligroso que el precio alto, porque te roba lo único que te da aire: la caja.


6.4 Caja: tu “seguro” en periodos de ajuste


Cuando el contexto se mueve (IPC, inflación, tasa), la pregunta no es solo “¿vendo?”. Es:


  • ¿Cuánto tiempo puedo operar cómodo si la demanda cae?

  • ¿Cuántas semanas de costos fijos cubre mi caja?

  • ¿Qué tan rápido puedo ajustar gastos si necesito?

  • ¿Qué tan expuesto estoy al endurecimiento del crédito?


Si la tasa sube para enfriar presiones (Taylor, 1993; Clarida et al., 2000), suele ocurrir que:


  • el crédito se encarece

  • algunas líneas se ponen más exigentes

  • la demanda se modera con el tiempo


Por eso, en comercio, una práctica básica es tener claridad de tu “runway” (pista de aterrizaje):


Runway (simple):


  • Caja disponible ÷ (costos fijos semanales promedio) = semanas de aire

No es perfecto, pero te obliga a mirar lo importante.


Cierre de sección: el objetivo no es vivir con miedo; es tener suficiente aire para tomar decisiones sin desesperación.


6.5 Equipo y operación: comunicación con datos, no con rumores


En inflación, las personas sienten presión real en su costo de vida. Si en tu negocio no hay claridad, aparecen:


  • interpretaciones

  • rumores

  • rotación

  • desmotivación


Una forma sana de liderar es:


  • mostrar tendencias (mini-IPC, ventas, margen)

  • explicar decisiones (precios, compras, promociones)

  • acordar revisiones periódicas


En entornos donde la información se actualiza con rezagos (Mankiw & Reis, 2002), la transparencia reduce decisiones reactivas.


Cierre de sección: un equipo alineado no elimina la incertidumbre, pero sí reduce el caos.


7) Tu mini-tablero de 15 minutos (la rutina que ordena todo)


Si te quedas con una sola práctica de este artículo, que sea esta: un tablero simple, repetible, sin drama.


Semanal o quincenal (ideal para comercio)


  1. Mini-IPC del negocio

    • ¿qué subió? ¿cuánto? ¿desde cuándo?

  2. Costo de reposición de top productos

    • los que más vendes y los que más margen aportan

  3. Ventas separadas

    • unidades (volumen)

    • ticket promedio

  4. Margen bruto estimado

    • aunque sea aproximado, que sea consistente

  5. Inventario crítico

    • quiebres y sobrestock


Mensual (para conectar con el entorno macro)


  1. IPC y tendencia de inflación (Moulton, 1996; Boskin et al., 1998; Hausman, 2003)

  2. Señales de tasa/condiciones de crédito (Bernanke & Mishkin, 1997; Clarida et al., 2000; Taylor, 1993)

  3. Cambios de comportamiento del cliente

    • más comparación de precios, más espera, más sensibilidad


Cierre de sección: no necesitas mirar 20 indicadores. Necesitas mirar 5, pero mirarlos siempre.


8) Recuadro final: 3 decisiones para esta semana


1) Construye tu mini-IPC (hoy)


Elige 10 a 20 ítems clave, registra precio anterior y actual, y define revisión semanal o quincenal.Objetivo: que tu negocio tenga “su propio termómetro”.


2) Clasifica tus productos en 3 roles (y ajusta tu estrategia)

  • imán

  • rentabilidad

  • complementoObjetivo: dejar de ajustar “parejo” y empezar a ajustar con intención.


3) Calcula tu runway (pista de caja)

¿Cuántas semanas de costos fijos cubres con caja disponible?Objetivo: decidir con calma si el entorno se endurece.


Cierre: economía para emprendedores es resiliencia operativa


Este artículo no busca que te conviertas en economista. Busca que entiendas lo suficiente para no operar a ciegas:


  • IPC: termómetro macro útil, pero imperfecto (Moulton, 1996; Boskin et al., 1998; Hausman, 2003).


  • Inflación: persistencia e inercia; no todo shock es inflación (Galí & Gertler, 1999).


  • Tasa: el termostato; afecta crédito y demanda con rezagos (Bernanke & Mishkin, 1997; Clarida et al., 2000; Taylor, 1993; Mankiw & Reis, 2002).


  • Expectativas: lo invisible que influye en decisiones reales (Bernanke & Mishkin, 1997).


En la Parte 2 entraremos en economía abierta: tipo de cambio, balanza comercial y cómo esos movimientos terminan aterrizando en tus costos, tu demanda y tu planificación.


Referencias


Bernanke, B. S., & Mishkin, F. S. (1997). Inflation targeting: A new framework for monetary policy? Journal of Economic Perspectives, 11(2), 97–116. doi:10.1257/jep.11.2.97


Boskin, M. J., Dulberger, E. L., Gordon, R. J., Griliches, Z., & Jorgenson, D. W. (1998). Consumer prices, the Consumer Price Index, and the cost of living. Journal of Economic Perspectives, 12(1), 3–26. doi:10.1257/jep.12.1.3


Clarida, R., Galí, J., & Gertler, M. (2000). Monetary policy rules and macroeconomic stability: Evidence and some theory. The Quarterly Journal of Economics, 115(1), 147–180. doi:10.1162/003355300554692


Galí, J., & Gertler, M. (1999). Inflation dynamics: A structural econometric analysis. Journal of Monetary Economics, 44(2), 195–222. doi:10.1016/S0304-3932(99)00023-9


Hausman, J. (2003). Sources of bias and solutions to bias in the Consumer Price Index. Journal of Economic Perspectives, 17(1), 23–44. doi:10.1257/089533003321164930


Mankiw, N. G., & Reis, R. (2002). Sticky information versus sticky prices: A proposal to replace the new Keynesian Phillips curve. The Quarterly Journal of Economics, 117(4), 1295–1328. doi:10.1162/003355302320935034


Moulton, B. R. (1996). Bias in the Consumer Price Index: What is the evidence? Journal of Economic Perspectives, 10(4), 159–177. doi:10.1257/jep.10.4.159


Taylor, J. B. (1993). Discretion versus policy rules in practice. Carnegie-Rochester Conference Series on Public Policy, 39, 195–214. doi:10.1016/0167-2231(93)90009-L



Artículo escrito por Cristian Hernández Toro. Puedes compartirlo o citarlo en otros espacios siempre que menciones la fuente original:www.crishernandezglobal.com

 
 
 

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